El 70% de los consumidores prefiere marcas realmente inclusivas
Un número creciente de consumidores espera relacionarse con marcas que reconozcan la diversidad del mundo real. En un contexto donde 1 billón de personas vive con una discapacidad, las empresas que excluyen a este 15% de la población no solo afectan el ejercicio de derechos: también limitan su alcance, su impacto y su crecimiento. La evidencia lo confirma. Estudios internacionales muestran que las marcas que incorporan prácticas inclusivas amplían su audiencia, mejoran la experiencia de usuario y aumentan de manera significativa su conversión.
El dato detrás de la tendencia: ¿de dónde viene el 70%?
Diversos análisis de mercado muestran que la inclusión influye directamente en las decisiones de compra. Uno de los estudios más citados es el Brand Inclusion Index de Kantar, una de las consultoras de investigación de mercados más importantes del mundo. Kantar —empresa de referencia global en análisis de comportamiento de consumidores y estrategia de marca— trabaja con más del 90% de las compañías Fortune Global 100 y opera en más de 90 países. Su reputación en el sector empresarial se basa en metodologías robustas, mediciones longitudinales y sistemas de análisis reconocidos como BrandZ™ o Kantar Insights.
En su evaluación más reciente, Kantar revela que tres cuartas partes de los consumidores globales consideran la diversidad y la inclusión como factores que influyen en sus decisiones de compra. En medios internacionales, este hallazgo se ha interpretado y difundido como la cifra que hoy sintetiza la tendencia: el 70% de los consumidores prefiere marcas genuinamente inclusivas. Esto no es un slogan: es una pauta de comportamiento respaldada por investigación empresarial de alto nivel.
Cuando el mensaje no es accesible
La industria publicitaria continúa dejando fuera a millones de personas porque gran parte de los contenidos aún no considera las necesidades diversas de la audiencia. Pero hoy la tecnología, los estándares internacionales y las buenas prácticas permiten crear mensajes sin barreras.
Diseñar para todas las personas no solo mejora la comprensión y navegación: también amplía el rango de consumidores que se sienten representados. Esa simple decisión tiene efectos directos: las marcas percibidas como inclusivas generan mayor identificación y preferencia. Ahí radica la fuerza del dato del 70%.
Por el contrario, cuando la información no es operable, legible o comprensible, los usuarios potenciales —que sí podrían relacionarse con un producto o servicio— quedan excluidos. Aunque cada marca tenga un target definido, dentro de cualquier segmento existe diversidad. Ignorarla significa renunciar a oportunidades comerciales y a audiencias enteras.
Ampliar la mirada
Cuando una marca excluye a una persona con discapacidad, no pierde solo a ese cliente: pierde a una red completa. Familias, amistades y comunidades cercanas tienden a priorizar productos y servicios alineados con valores de inclusión y accesibilidad.
Pensar en accesibilidad tampoco se limita a la discapacidad permanente. Incluye situaciones temporales o contextuales: un brazo inmovilizado, una pantalla con demasiado reflejo, una conexión inestable, un entorno ruidoso o una persona mayor usando un servicio digital. El diseño inclusivo facilita la vida de todos y se traduce en más tráfico, menor fricción y una experiencia notablemente mejor.
Un modelo que marca la diferencia
En Ecuador, existe un ejemplo concreto del valor de la accesibilidad: Medicity Rett, la primera farmacia inclusiva del país. Su modelo demuestra que adaptar espacios no solo garantiza derechos, sino que también mejora la eficiencia del servicio.
Góndolas a alturas accesibles, pasillos amplios para la circulación de sillas de ruedas, mostradores a doble altura y la eliminación de barreras físicas optimizan los tiempos de atención y permiten que más personas accedan a los productos sin obstáculos. Además, es un mito que la adecuación sea costosa: la mayoría de los ajustes son progresivos, sostenibles y de bajo costo, con beneficios altos y visibles. Adaptar no es un gasto: es una inversión en competitividad.
La inclusión como práctica corporativa
Las marcas que contratan a personas con discapacidad, que generan empleo digno y que integran la inclusión como parte de su cultura organizacional, construyen reputación a largo plazo. La inclusión laboral no es un acto de buena voluntad: es un derecho. Y cuando las empresas lo entienden así, los resultados se reflejan en equipos más diversos, clientes más leales y marcas más sólidas.
Fundación Rett, comprometida con mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, impulsa la Red Ecuatoriana de Empresas y Discapacidad (RED), un espacio que articula a organizaciones comprometidas con crear entornos accesibles e inclusivos. Esta iniciativa se desarrolla junto a Fundación ONCE (España), BID LAB, la Red Mundial de Empresas y Discapacidad de la OIT y la Red de Empresas y Discapacidad de la OISS.
Desde 2023, este trabajo conjunto promueve herramientas, espacios colaborativos y gestión inclusiva dentro de las organizaciones, aportando a la construcción de una cultura empresarial más humana, justa y sostenible
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