Nada sobre nosotros sin nosotros: la discapacidad entendida desde los derechos
Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1992 para visibilizar la situación de este grupo y promover su inclusión plena en la sociedad. Esta conmemoración se enmarca además en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), adoptada por la ONU en 2006, que reconoce el derecho de todas las personas con discapacidad a participar plenamente en la vida social, acceder a servicios y tomar decisiones sobre su propia vida. Ecuador firmó la Convención en 2007 y la ratificó en 2008, comprometiéndose así a garantizar estos derechos en el ámbito nacional.
Barreras que limitan la participación
A pesar de los avances legales, la participación efectiva de las personas con discapacidad sigue enfrentando obstáculos. Persisten barreras físicas, como la falta de accesibilidad en edificios, transporte y espacios públicos; comunicacionales, cuando la información no está disponible en formatos accesibles (lengua de señas, lectura fácil, formatos adaptados), lo que deja fuera a quienes necesitan estos ajustes. ; actitudinales, reflejadas en prejuicios, discriminación o subestimación de capacidades; e institucionales, cuando servicios públicos y privados no consideran ajustes razonables ni procesos adaptados, falta de voluntad política, presupuesto, seguimiento efectivo de leyes; sistemas de salud, educación o empleo que no se adaptan a la diversidad. Estas barreras confirman que la discapacidad no está en la persona: está en los entornos.
¿Cómo impulsamos el cambio?
Desde Fundación Rett trabajamos para transformar esta realidad. A través de nuestra Red de Cuidadores, brindamos acompañamiento a familias, información y herramientas prácticas que faciliten la toma de decisiones y fortalezcan su bienestar emocional. En el eje de inclusión laboral, nuestra Red de Empresas y Discapacidad convoca a organizaciones ecuatorianas interesadas en transformar su cultura organizacional, reconociendo el talento de las personas con discapacidad y adaptando sus espacios y servicios. Este proceso cuenta con la participación de nuestro Comité Asesor, conformado por personas con discapacidad, para garantizar que las decisiones se tomen desde la experiencia vivencial.
Todo nuestro trabajo está guiado por un propósito central: cambiar la mirada sobre la discapacidad a través de la comunicación y la incidencia. Buscamos que se entienda como parte de la diversidad humana y desde un enfoque de derechos. Esto implica alejarse de la victimización, que asume un sufrimiento intrínseco; del asistencialismo, que percibe a las personas con discapacidad como objetos de caridad en lugar de titulares de derechos; y del capacitismo, que subestima capacidades y normaliza la exclusión. Queremos que los derechos no queden en papel, sino que se vivan en la práctica.
Hacia una inclusión real y cotidiana
Cada acción que emprendemos, cada familia acompañada, cada empresa que transforma sus espacios, contribuye a que la inclusión deje de ser una excepción y se convierta en norma. Porque la inclusión no es un favor: es un derecho. Y solo se garantiza cuando las personas con discapacidad participan, deciden y son escuchadas.