“Sorda” en los Premios Goya: representación y visibilidad de la comunidad sorda en el cine

“Sorda” en los Premios Goya: representación y visibilidad de la comunidad sorda en el cine

La película Sorda, dirigida por Eva Libertad, marcó uno de los momentos más significativos de la 40ª edición de los Premios Goya, celebrados en 2026 en Barcelona. El largometraje, que narra la historia de una mujer sorda que enfrenta la maternidad en un entorno mayoritariamente oyente, logró tres galardones y abrió un espacio de reflexión sobre representación, accesibilidad y derechos. Durante la gala, los discursos de la actriz Miriam Garlo, del actor Álvaro Cervantes y de la actriz Elena Irureta pusieron en el centro la necesidad de transformar la manera en que la sociedad mira y se relaciona con las personas con discapacidad.

Una historia que llegó al cine para ampliar miradas

Sorda es un drama español protagonizado por la actriz sorda Miriam Garlo junto a Álvaro Cervantes y Elena Irureta. La historia sigue a Ángela, una mujer sorda que espera un hijo con su pareja oyente, Héctor. A partir de esta situación, la película explora temas como la comunicación, la maternidad y las tensiones que surgen cuando el entorno social no está diseñado para la diversidad lingüística y sensorial.

El filme tuvo su estreno internacional en el Festival de Berlín y posteriormente en el Festival de Málaga, donde recibió reconocimiento del público y la crítica. En los Premios Goya de 2026 obtuvo siete nominaciones y finalmente ganó tres estatuillas: mejor actriz revelación para Miriam Garlo, mejor actor de reparto para Álvaro Cervantes y mejor dirección novel para Eva Libertad.

Más allá de los premios, la película destacó por un elemento poco habitual en el cine: la presencia central de la lengua de señas y una narrativa construida desde la experiencia de una mujer sorda. Esto convirtió a la película en una oportunidad para que el cine amplíe las formas de representación de la discapacidad y genere conversación sobre accesibilidad cultural.

Los discursos que llevaron la discapacidad al centro de la gala

Uno de los momentos más recordados de la noche fue el discurso de Miriam Garlo, quien se convirtió en la primera actriz sorda en ganar un Premio Goya. Durante su intervención —realizada en lengua de señas y español— destacó la importancia de reconocer la identidad de la comunidad sorda y cuestionó estereotipos todavía presentes en la sociedad.

“Sin comunicación somos muebles, sin comunicación no hay respeto, sin respeto somos un fracaso cultural como sociedad”, afirmó la actriz al recibir el premio, al tiempo que recordó que las personas sordas tienen identidad y voz propia, aunque esa voz no siempre sea oral.

El actor Álvaro Cervantes, galardonado como mejor actor de reparto por su papel en la película, también utilizó su discurso para reflexionar sobre lo aprendido durante el rodaje. El actor señaló que el proyecto le permitió comprender el concepto de capacitismo y cuestionar los privilegios que muchas veces pasan desapercibidos en una sociedad construida desde la perspectiva de quienes no enfrentan barreras de comunicación.

Por su parte, la actriz Elena Irureta —nominada en la categoría de mejor actriz de reparto— también ha llamado la atención sobre la manera en que la sociedad suele relacionarse con las personas con discapacidad, señalando que con frecuencia se las trata como si fueran niños pequeños. Este tipo de actitudes, aparentemente cotidianas, reflejan una mirada paternalista que limita la autonomía y la participación plena de las personas en la vida social.

Representación, lenguaje y derechos en la cultura

La presencia de Sorda en los Premios Goya no solo significó un reconocimiento cinematográfico. También abrió una conversación más amplia sobre el papel de la cultura en la transformación social.

La representación en el cine y en los medios influye en la forma en que las sociedades comprenden la diversidad humana. Cuando las historias incorporan perspectivas diversas y muestran experiencias reales de las personas con discapacidad, contribuyen a desmontar prejuicios y a visibilizar barreras que muchas veces permanecen fuera del debate público.

En este caso, la lengua de señas tuvo un lugar central durante la gala y dentro de la propia película, reforzando la idea de que la accesibilidad lingüística es parte del ejercicio pleno de los derechos culturales y de participación. La visibilidad alcanzada por el filme también evidencia cómo el arte puede convertirse en un espacio donde las comunidades históricamente invisibilizadas encuentran una plataforma para contar sus propias historias.

El recorrido de Sorda en los Premios Goya demuestra que el cine puede ser una herramienta poderosa para ampliar la mirada social sobre la discapacidad. Los premios obtenidos y los mensajes de sus protagonistas pusieron en primer plano la importancia de la comunicación, la representación y el respeto a la diversidad humana.

Cuando las historias incluyen las experiencias de las personas con discapacidad desde su propia perspectiva, no solo enriquecen el panorama cultural. También contribuyen a construir sociedades más conscientes de sus barreras y más comprometidas con garantizar la participación plena de todas las personas.

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